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QUIENES SON LOS HIJOS DE DIOS.

Por: Marvin Pelaez | Creado: 19/03/2011 18:52 |

1) COMO PODEMOS SER SALVOS E HIJOS DE DIOS.

La mayoría de gente cree que todos los seres humanos somos hijos de Dios, pero de acuerdo a lo que dice la biblia todos somos criaturas de Dios porque él nos creo, pero no todos somos hijos de Dios, debido que para ser hijos de Dios debemos de ser obedientes a él; pero si vivimos la vida en desobediencia a Dios y sin tomarlo en cuenta no somos sus hijos, porque no nos importa lo que Dios nos diga como un padre lo haría con su hijo. Así que para llamarnos hijos de Dios y salvar nuestra alma de la condenación eterna, debemos de confiar en él y comportarnos como sus verdaderos hijos. Véase. Romanos.10:8-21. Más bien, la Biblia dice: "El mensaje de Dios está cerca de ti; está en tu boca y en tu corazón". Y ese mismo mensaje es el que les traemos: que debemos confiar en Dios. Pues si ustedes reconocen con su propia boca que Jesús es el Señor, y si creen de corazón que Dios lo resucitó, entonces se librarán del castigo que merecen. Pues si creemos de todo corazón, seremos aceptados por Dios; y si con nuestra boca reconocemos que Jesús es el Señor, Dios nos salvará. La Biblia dice: "Dios no deja en vergüenza a los que confían en él". No importa si son judíos o no lo son, porque todos tienen el mismo Dios, y él es muy bueno con todos los que le piden ayuda. Pues la Biblia también dice: "Dios salvará a todos los que lo llamen". Pero, ¿cómo van a llamarlo, si no confían en él? ¿Y cómo van a confiar en él, si nada saben de él? ¿Y cómo van a saberlo, si nadie les habla acerca del Señor Jesucristo? ¿Y cómo hablarán de Jesucristo, si Dios no los envía? Como dice la Biblia: "¡Qué hermoso es ver llegar a los que traen buenas noticias!" Sin embargo, no todos han aceptado estas buenas noticias. Como dijo el profeta Isaías: "Señor, ¿quién ha creído a nuestro mensaje?" Así que las personas llegan a confiar en Dios cuando oyen el mensaje acerca de Jesucristo. Pero yo pregunto: ¿Será que no han tenido oportunidad de oír el mensaje? ¡Claro que lo han oído! Porque la Biblia dice: "El mensaje fue anunciado por todas partes; las voces de los mensajeros se oyeron por todo el mundo". Vuelvo entonces a preguntar: ¿Será que los israelitas no se han dado cuenta? ¡Claro que sí se han dado cuenta! Pues, en primer lugar, Dios dijo por medio de Moisés: Haré que los israelitas se pongan celosos de un pueblo sin importancia. Haré que se enojen con gente de poco entendimiento. Después, Isaías se atrevió a recordar algo que Dios había dicho: "Me encontraron aquellos que no me buscaban. Me aparecí a gente que no preguntaba por mí". Pero del pueblo de Israel, Dios dijo por medio de Isaías: "Todo el día le ofrecí ayuda a un pueblo terco y desobediente".

 

2) El Amor de Dios.

Dios dice en su palabra que su amor actualmente encierra todo lo que anteriormente se le llamo la ley del Antiguo Testamento; adicionando y obedeciendo actualmente el evangelio de Cristo para ser salvo. Romanos 13:8-10. El amor es que no le deban nada a nadie. La única deuda que deben tener es la de amarse unos a otros. El que ama a los demás ya ha cumplido con todo lo que la ley exige. En la ley hay mandatos como estos: "No sean infieles en el matrimonio. No maten. No roben. No se mueran de ganas por tener lo que otros tienen". Estos mandamientos, y todos los demás, pueden resumirse en uno solo: "Amen a los demás así como se aman a ustedes mismos". El amor no causa daño a nadie. Cuando amamos a los demás, estamos cumpliendo toda la ley.

 

 

3) Esperanza y Confianza en el Regreso de Cristo

Romanos 13:11-12. Estamos viviendo tiempos muy importantes, y ustedes han vivido como si estuvieran dormidos. ¡Ya es hora de que despierten! Ya está muy cerca el día en que Dios nos salvará; mucho más cerca que cuando empezamos a creer en Jesús. ¡Ya casi llega el momento! Así que dejemos de pecar, porque pecar es como vivir en la oscuridad. Hagamos el bien, que es como vivir en la luz. Controlemos nuestros deseos de hacer lo malo, y comportémonos correctamente, como si todo el tiempo anduviéramos a plena luz del día. No vayamos a fiestas donde haya desórdenes, ni nos emborrachemos, ni seamos vulgares, ni tengamos ninguna clase de vicios. No busquemos pelea ni seamos celosos. Más bien, dejemos que Jesucristo nos proteja.